lunes, 2 de marzo de 2015

Mamá, papá... quiero ser au-pair.

Para quienes me conozcan, no es una novedad.
Llevo tres años posponiendo esta aventura, cualquier excusa era buena; que si me mudo a Madrid a estudiar, que si los billetes de avión, que si la universidad...
Llegada a este punto, en el que he decidido que el curso que viene empiezo una carrera a distancia, he decidido dar el paso, y ya no hay vuelta atrás. Porque a cabezona con estas cosas no me gana nadie.

Lo primero que hice, en mi frenesí (el que me invade siempre que me emociona algo), fue crearme un perfil en todas las webs de Au-Pair que tenían aspecto fiable. Personalmente, os recomiendo Au-Pair World.

Empecé a enviar solicitudes con un texto copiado y pegado como loca, hasta que me enteré de que no podía mandar más de x mensajes sin ser premium. Así que decidí esperar, con lo mal que se me da. Mientras tanto, leí muchos blogs de chicas que son o han sido APs, pero no los voy a linkear porque de este mundo no entiendo, y no quiero molestar a nadie.

Literalmente la última solicitud que mandé (en este caso, personalizada, nada de copiar y pegar), a una aparentemente perfecta familia de Irlanda, fue la que dio resultado. Empezamos a intercambiar datos, pronto pasamos al mail, y una semana después hicimos una entrevista en Skype, que acabó con un maravilloso resultado; me querían como su AP casi tanto como yo deseaba serlo. La familia aparentemente perfecta ha resultado serlo.

Este es un resumen muy superficial, sólo con lo que dí la murga la media hora de la entrevista, presa del pánico y dudando totalmente de mi misma y mi inglés ya da para una tesis. También he sido muy insistente con el tema de ser rechazada, ya que aunque no cambiaría mi futura host family por nada del mundo, se me hizo difícil ir aceptando la cantidad de familias que rechazaban mi perfil. El carnet de conducir os abrirá muchas puertas, pero no es indispensable, no dejéis que eso os eche para atrás.

También me gustaría destacar la importancia de preguntar. No tengáis miedo a preguntar vuestras dudas, gracias a eso me alejé de una familia londinense prometedora pero que se puso a la defensiva cuando quise informarme sobre su política con las horas extra. No dejéis nada suelto, y desconfiad si es necesario.

Respecto a la entrevista, conocí a la host mother y a mis futuros niños, y no puedo dar más consejo que el típico "sé tú misma", porque a pesar de los nervios y los malabares con el inglés (da igual tu nivel, te vas a liar, es parte de la situación, tómatelo con humor), se nota realmente si hay conexión con la familia, y para ello es necesario ser todo lo natural posible.

En un arrebato de responsabilidad me he pasado la mañana haciendo papeleo por internet, buscando datos sobre mi futura carrera online, pidiendo el certificado de exámenes de inglés aprobados previamente pero que, cómo no, he perdido, pidiendo cita para hacerme el pasaporte (no es necesario para viajar por la UE, pero sí recomendable) y rellenando papeleo para conseguir la Tarjeta Joven Europea y el Carnet Sanitario Europeo.

También, cómo no, he mirado vuelos, pero eso lo hago desde que empecé a mandarme mails con mi futura host mother, así que no creo que cuente.

Mi próxima aventura no está en Irlanda, sino en Madrid; tres meses de prácticas como educadora infantil. Si todo sale bien y el TFG no se interpone en mi camino, de aquí a tres meses y medio estaré escribiendo sobre mi pánico a la hora de hacer una maleta para un año.

Hasta entonces, deseadme suerte.

viernes, 2 de enero de 2015

Cine y gafas violetas: el test de Bechdel.

Nunca he sido muy aficionada a ver películas, reconozco que mi penosa capacidad de concentración me lo ha puesto muy complicado para disfrutar o incluso acabar buenas películas. Pero tras muchos días sin wifi ni series disponibles, parece que el 2014 acabó en un maratón de películas (The Breakfast Club, Sixteen Candles, It's kind of a funny story y Black Swan) que me ha hecho pillar el gusanillo.
Tras plantarme en el bar de turno con mi portátil y un chai latte, me he propuesto hacer una reseña sobre It's kind of a funny story, película que me llegó de una forma especial pero que me ha dejado una sensación agridulce.

¿El póster te spoilea? Qué mal.

Todos sabemos que conseguir wifi tras muchos días de separación provoca un frenesí tras el que te descubres, sin saber cómo, con trece pestañas abiertas, dos cuentas nuevas en redes sociales y un pedido algo exagerado de libros. O quizás sólo me pasa a mi. Siendo como soy -feminista e intensita- he decidido cerrar todas las listas de "Películas que debes ver antes de morir" tras ver una alarmante ausencia de mujeres, y he googleado "películas que pasan el Test de Bechdel". Es 2015, basta de quitarse las gafas violetas por pura pereza.

Llega el momento de las aclaraciones, para aquellos que no tengan ni idea de qué estoy queriendo decir.

Siendo el violeta el color que representa el feminismo, "ponerse las gafas violetas" es un metáfora del cambio de perspectiva que te otorga el descubrimiento del feminismo, ya que una vez empiezas a ver el mundo a con ojos de feminista, es decir, a través de las gafas violetas, todo cambia de forma espectacular. Las gafas violetas te permiten ver el mundo tal y como es, sin los filtros y el machismo interiorizado propio de esta sociedad patriarcal.

Por otra parte, el Test de Bechdel es, según wikipedia, es un sistema de evaluación a partir del cual una película debe cumplir con los siguientes requisitos:
  1. En la película salen al menos dos personajes femeninos.
  2. Dichos personajes se hablan la una a la otra en algún momento.
  3. Dicha conversación tiene que tratar de algo más que no sea un hombre
Habría que aclarar, también, que los personajes no deben guardar parentesco familiar entre sí.

Viñeta de Dykes to watch out for que dio origen a este test.


Nada exagerado, ¿verdad? Suena fácil.

Aquí es donde entra la web Bechdel Movie List, que como su nombre indica, nos presenta una larga lista de películas y nos dice cuáles han pasado el test y cuáles reciben un suspenso.

Películas como Cómo entrenar a tu dragón 2 o Los pingüinos de Madagascar no pasan este test, sin embargo, si planteamos el test cambiándolo al género masculino, pocas son las excepciones que suspenderían, aunque alguna hay, y es algo por lo que estoy muy agradecida.

Series actuales como Orange is the new black u Orphan black nos presentan un montón de personajes femeninos diversos y maravillosos cada uno a su manera, dejando más de lado la representación masculina, cosa que sería preocupante de no ser porque podemos encontrar representación masculina diversa en cualquier otro lugar. Pero las series son otro tema.

Me gustaría destacar que el Test de Bechdel es sólo un pasito más para orientar nuestro consumo de cultura en una dirección feminista, ya que su cumplimiento no nos garantiza que las mujeres que aparezcan en la película no sean personajes planos o estén ahí como decoración, que puede ocurrir.

En conclusión, he descubierto el placer de ver películas y espero que gracias a este test mis resoplidos ante escenas de amor entre el hombre carismático y una mujer que bien podría ser una lámpara para lo que aporta, disminuyan.